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martes, 14 de julio de 2020

Recorriendo el camino hacia la muerte


Archivo personal, mayo de 2010

 

Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud 7.4 millones de personas mueren al año por causa del cáncer, la enfermedad que cobra más vidas a nivel mundial. A pesar del número de investigaciones y campañas de prevención que se realizan para combatirla, las cifras siguen aumentando.

 Por: Carolina Ortega Ríos

 Ana Sofía Bedoya, una mujer de 56 años no imaginó que un seis de marzo de 2010 saldría de su casa para nunca regresar; unos exámenes de rutina fueron el motivo para que viajara cuatro horas desde su finca hasta el centro de La Unión (Antioquia). Ese día iba a ser la ocasión perfecta para descansar de la rutina: levantarse a las cinco de la mañana a ordeñar las vacas, darle comida a las gallinas, arreglar sus flores y hacer de comer para su esposo Francisco Carmona y su hija menor, Erica.

 Días antes Sofía sufrió una caída que desató un sinnúmero de dolores musculares, aunque le parecía algo extraño no se preocupó, pues siempre gozó de buena salud, pero la sorpresa se la llevo en el momento en que le realizaron una radiografía; en su organismo había algo que no funcionaba bien, en el Hospital San Roque de La Unión, los médicos no pudieron determinar lo que tenía, y para eso fue necesaria otra cantidad de exámenes en Rionegro.

 

 Instalaciones del Hospital San Roque Ubicado en La Unión Antioquia.

 

Inicia la pesadilla.

 Sofía optó por quedarse en la casa de su Hermano Miguel Ángel Bedoya mientras le realizaban los exámenes, en este lugar sería más fácil su desplazamiento, pues La Ceja está más cerca de Rionegro que desde su casa. En dos días se hizo el examen, le diagnosticaron cálculos en la vesícula, inició el problema por parte del Seguro, Sofía necesitaba la cirugía para sacar los cálculos de su cuerpo con urgencia, pero Caprecom la ARS a la que estaba afiliada no abría sus puertas al público frecuentemente. El tiempo pasaba y la enfermedad hacía de las suyas; fuertes dolores de espalda y espasmos abdominales fueron la causa de asistencia al Hospital de La Ceja en la madrugada del 15 de marzo.

En la entrada al Hospital de La Ceja se presentaron complicaciones pues el seguro al que estaba afiliada Sofía no tenía validez en ese lugar, fue necesario trasladarla para La Unión, desafortunadamente en el hospital de allí no podían atenderla debido a que no tenían las herramientas para intervenirla, una larga noche en la que no se resolvió nada hasta el momento en el que fue trasladada al Hospital San Juan de Dios de Rionegro, donde se quedó internada por quince días hasta que le realizaron la cirugía y le diagnosticaron cáncer en el hígado. “fue como un balde de agua fría, no esperábamos eso” dice Teresa Rios, cuñada de Sofía.

Fue un momento de total tristeza, para el día de la cirugía llegaron su esposo Francisco y las hijas mayores Gladis y Maritza que viajaron desde San Pedro de los Milagros para acompañar a su madre. La preocupación y la incertidumbre se apoderaron de estos personajes; a Sofía la habían llevado al quirófano desde la 1:00 pm del día 30 de marzo y a las 8:30 pm salió uno de los cirujanos que la estaba atendiendo para dar la mala noticia; la enfermedad ya estaba muy avanzada, aproximadamente le quedaban dos meses de vida.

 


Ana Sofía Bedoya, cinco meses antes de su enfermedad, ella se caracterizaba por su alegría, humildad y ternura.

En medio del dolor y desespero los familiares de Sofía optaron por no contarle la enfermedad que padecía, ella se sentía muy bien, su creencia en la Virgen  de Guadalupe le daba fuerzas para recuperarse. Luego de una semana más en el hospital los médicos decidieron darle de alta, ahora ella esperaba estar más cómoda en casa de su hermano Miguel. Los síntomas del cáncer de hígado se hicieron evidentes; su piel, ojos y uñas tomaron un color amarillo, las heridas de la cirugía en vez de cerrarse, soltaban un liquido café igual que su orina; los dolores cada vez se hacían más fuertes, sentía que le chuzaban el lado derecho de su cuerpo iniciando desde el brazo hasta llegar a los dedos de los pies, la falta de apetito y sus pocos ánimos eran cada vez mayores.

Sofía creía que era algo normal para su recuperación pero no fue así; sus dolores cada vez eran más intensos, las visitas al hospital de La Ceja eran frecuentes hasta que llegó el día en el que se dio cuenta de la enfermedad que tenía, al parecer, ella lo tomó con mucha tranquilidad, lo único que esperaba era no sentir tanto dolor.

Cada vez más problemas

 La familia de Sofía estaba dispuesta a hacer lo posible para su recuperación, pero las oficinas de Caprecom seguían sin abrir sus puertas “timbra y timbra el teléfono pero ‘Dianita’ no contesta, debe ser que están ocupados” dice Francisco.

 El tiempo pasaba rápido y la familia esperaba respuesta de la ARS que para ser realistas, sólo es una esperanza de acceder a la salud, las condiciones de los afiliados a éste no son alentadoras, aunque Francisco creyera lo contrario sólo porque el costo de la cirugía y el hospital en donde estuvo su esposa por un mes fuera de $ 170.000. Era lo justo que debían cobrar después de tantos inconvenientes que se presentaron para la atención médica de Sofía.

El 30 de abril a las 7:00 pm, murió Sofía en el Hospital de La Ceja, “se quedó con la esperanza de que Caprecom autorizara los documentos con los que ella pudo haber iniciado los tratamientos que harían su enfermedad un poco más llevadera, aunque era consciente de que ya no había solución para uno de los cánceres más complicados que existen” dice Erica.

El cáncer de hígado lleva un proceso lento, la forma de detectarlo es cuando ya está avanzado, el órgano va formado pequeñas masas a su alrededor hasta quedar invadido, los síntomas son confundidos con enfermedades de la sangre y en específico con anemia, el tratamiento es algo complicado pues no se pueden realizar quimioterapias ni extracción del hígado, según el oncólogo Mario Restrepo, éste es uno de los órganos con más funciones en el cuerpo.

 


Estas son las oficinas de Caprecom ubicadas en La Unión, la mayor parte del tiempo se encuentran cerradas y con un aviso pegado en la puerta que dice “hoy no hay atención al usuario”.

 Según la OMS el cáncer de hígado ocupa el tercer lugar con más muertes a nivel mundial, la cifra anual es de 653. 000 después del cáncer de pulmón y estomago que tienen cifras de 1,4 millones y 866.000 muertes respectivamente. Según Andrey Duque coordinador de promoción y prevención del Hospital de La Ceja, las principales causas para el aumento del cáncer es el consumo de alcohol, tabaco, la mala alimentación, y sedentarismo. “se prevé el aumento de muertes anuales a causa de ésta enfermedad, para el año 2030 la cifra pasará aproximadamente a 12 millones… En La Ceja en el año 2009 se registraron 58 muertes causadas por cáncer y en lo que va del 2010 hay cinco casos”.



miércoles, 24 de abril de 2013

José, un verdadero cazatalentos



Por: Carolina Ortega Ríos 


En la pista de atletismo de La Ceja, Antioquia es común encontrar a un  señor moreno, alto y algo mayor, un personaje fuerte (no sólo en su aspecto físico), también en su forma de pensar y actuar, sonriente y simpático, además cuenta con algo que las personas con el paso del tiempo dejan perder; la vitalidad y  espíritu de lucha.

José de los Santos Álvarez llegó hace aproximadamente 20 años a ésta localidad. Su título de entrenador deportivo y su fe a la Virgen del Carmen, fueron los principales motores para iniciar un camino de fama y éxito profesional que él nunca pensó tener, pues fue difícil iniciar como profesor de atletismo en un municipio donde siempre ha primado el fútbol.

José cuenta con orgullo los ratos amargos que tuvo que soportar. Él  anhelaba trabajar en un lugar donde el espíritu deportivo se sintiera en todos los rincones. En sus conversaciones con Dios pedía conocer una tierra en la que el trabajo que realizaría cosechara buenos frutos, y como un regalo del cielo vino a parar a La Ceja, donde se dio a conocer, para ofrecer todo su conocimiento en esta área. 

Él no contaba con que iniciaría un camino de grandes obstáculos; desilusiones, burlas y falta de oportunidades hicieron que cada vez este personaje creara más confianza en sus capacidades para formar deportistas que hicieran representativa su tierra, nacional e internacionalmente. Para iniciar un club de atletismo era necesario tener herramientas de trabajo suficientes, con las que lograría fortalecer la capacidad física de cada alumno  pero en ese tiempo ni siquiera había una pista en la que ellos pudieran realizar sus prácticas de buena manera; eran victimas de silbidos e insultos por ocupar un lugar donde sólo se le daba importancia a los jugadores de fútbol.


A pesar de todo, José no se dejó vencer: en menos de seis meses ya tenía un club numeroso de niños atletas, y empezó a mostrar resultados. Con el tiempo todo ese esfuerzo se fue fortaleciendo para que  a nivel departamental y nacional reconocieran la capacidad  que tenían sus alumnos de correr, y los habitantes de La Ceja ahora le manifestaban todo su apoyo.

Luego de esto, La Ceja se convirtió en una potencia del atletismo gracias a aquel personaje que ha sido más que un entrenador para quienes han pasado por el club. José con su experiencia y sabios consejos ha sabido ganarse el respeto y la confianza de cada uno de sus atletas.  Es un personaje alegre y humilde que se enorgullece de todo lo que ha logrado, desde el triunfo de los niños de siete y ocho años, hasta la representación a los juegos olímpicos de Atenas, Beijín y Londres por parte de Juan Carlos Cardona en la prueba de maratón. Son muchos los logros obtenidos por parte de este personaje, que con su carácter y generosidad se ha ganado la admiración del pueblo antioqueño, incluso ya le han ofrecido mejores puestos como entrenador en ciudades distintas, pero el amor que dice tener a su “pueblo querido, pueblo adorado” es lo que lo motiva para quedarse allí.

                                          Fotografía tomada del Perfil de  Facebook Atletismo La ceja

El trabajo que ha realizado José con los jóvenes de La Ceja no sólo se remite a la formación deportiva; también social. Él ha sido el encargado de mostrar buenos caminos para aquellas personas que por falta de oportunidades han encontrado como fórmula de escape las drogas, el alcohol, la prostitución y demás delitos con los que puedan conseguir dinero para sostenerse.

La labor social que ha cumplido José durante todos estos años es algo para no olvidar. Él ha sido merecedor de muchos premios y reconocimientos, pero por injusticias de la vida, le han quitado lo más importante: haber acompañado como entrenador al atleta que logró clasificar a tres juegos olímpicos consecutivos, Juan Carlos Cardona que es en la actualidad una de las figuras más representativas del atletismo colombiano. Por eso se dice “lo malo de la rosca es no estar en ella” y resignado, pero con orgullo,  dice que el día que clasifique otro deportista a los olímpicos, espera que sea el quien lo acompañe por mérito propio, pues no es justo que todo el trabajo que él realiza, sea el motor para que los otros entrenadores se sientan orgullosos de un éxito que no les corresponde.

La Administración Municipal  en los diferentes periodos de gobierno, han manifestado todo su apoyo para que José siga formando nuevos talentos que le den renombre a la localidad, porque no es un secreto que el atletismo ha sido por más de dos décadas, el deporte que más logros le ha ofrecido a La Ceja. Mientras tanto los atletas seguirán entrenando y él seguirá trabajando  con sus deportistas, desde los más pequeños, hasta los más experimentados, y eso para él ha sido lo más bonito, que todos acudan en su ayuda y que lo vean con cariño. “José Diablos” es el apodo más común que se escucha por las calles de La Ceja cuando este personaje se hace presente en algún lugar.